Un
día como hoy juega la selección de Costa Rica, todo un país se une para ver a
su selección jugar, al igual que en México
los aficionados esperan un gane, porque confían en su equipo, es común que esto
se presente en los países en donde la afición al futbol es muy grande, por esta
razón vemos aficionados argentinos, brasileños entre muchos otros gritar los
colores de su país cuando apoyan a sus selecciones.
Hoy
me referiré a los países que poseen habitantes aficionados al futbol y que
apoyan a su selección como una nación unida, que manifiesta su idiosincrasia
con un partido de la selección que los representa, pero que no es capaz de
unirse por nada mas, son países donde nunca se han unido todos los habitantes
por otra causa diferente que apoyar a su selección, con esto no digo que sea
malo apoyar a la selección sino que es cuestionable como la única actividad o
idea que lo une es un partido de futbol.
En
mi opinión vivo en un país sin idiosincrasia, que no aprecia su cultura, no
canta su himno nacional con orgullo, no ama su bandera, ni exalta su escudo, no
protege sus símbolos nacionales, no respeta su patria, no cree en la voluntad
de un pueblo y desde hace mucho tiempo ha dejado de confiar en el país que
vive, no siente orgullo por su país ni transmite sus tradiciones ni costumbres
a las nuevas generaciones.
No
me excluyo de la actitud de este país, pero si reflexiono sobre nuestro
accionar, somos ciudadanos de selección, acudimos a un llamado por un partido de
futbol pero no fortalecemos nuestra cultura, nos hace falta sentir un sentido
de pertenencia y considero que debemos cambiar, pensar en lo que transmitiremos
a las nuevas generaciones, impulsando nosotros mismo nuestra cultura, buscar
tener un orgullo por lo que somos y cambiar todo aquello de lo que no nos enorgullecemos.